martes, 18 de mayo de 2010

¿QUÉ LE PASA A ESPAÑA?

Hace muchos años años atrás (como diez) que me vengo preguntando hacia dónde se dirige España; preguntándome dónde se instala primero el nazismo, si en el pueblo o en los pilares del poder. Muchas veces llegué a la conclusión de que en una democracia, primero se instla en el pueblo, porque es el quien decide si sí o si no. Incluso con las manipulaciones que desde el poder -medios de comunicación incluídos- querer conducir al pueblo hacia tendencias fascistas o nazionalistas, es el pueblo el que siempre tiene el poder de decidir si lo acepta -consumiendo lo que se lo efrece-, o no.

La injusticia que viene de la mano de estos grandes y poderosos -grupos -sectores-, primero "ensaya" con los cobayas de abajo: determinados individuos que osan pretender desde la nada, nada más que con su persona, que se les haga justicia. Cuano estos -grupos-sectores- consiguen controlar los poderes encargados de administrar justicia y equidad, y comienzan a escucharse sentencias absurdas aquí y alla sobre el ciudadano de a pie, tienen ya el terreno abonado para ir a por más.

(Esto lo aprendí en Argentina por 1995/96. "Falacia", era la palabra que corría por los pasillos de letrados, de la sociedad jurídica y de la crítica).

Demás está decir que asociarse con el poder, y tenerlos como socios, tiene sus ventajas. En el momento que haga falta, los favores debidos pasarán a ser cobrados bajo las bases simples del hoy por mí, mañana por tí, y así llegamos al caso del Juez Baltazar Garzón.

Leyendo las bases de las sospechas levantadas contra el, pareciera haber cierta lógica en las supuestas investigaciones, a sus actuaciones. Lo que nos quita toda duda de la cosa juzgada de antemano, o sea, sentencia "cantada", son los sistemáticos rechazos a admitir a trámite los argumentos de su defensa, la aparente permanente actitud de "no me interesa oir/escuchar/sus argumentos, como si dijera "en realidad, no quiero saber".
Asombra, causa estupor, vértigo, hallarse -cuando es tu vida la que está en juego- ante una represa de semejante tamaño ante tí, cuando tú sabes que es esa tu única salida y de la que también estás seguro de que tienes . Y da miedo, porque te deja con las manos atadas, la boca cerrada; te amordaza, te anula como persona, como individuo: te hallas ante la misma impunidad del autoritarismo, o ante el mismo autoritarismo de la impunidad, hubicándote al borde del precipicio sin fondo, del abismo de la nada. Es un asesinato en vida, o por lo menos te lo hace sentir en el hoy y el ahora.

Cuando estudie y estudié, basándome en la conducta del pueblo, qué le había pasado a España después de la República, concluí que este pueblo padecó las mismas atrocidades que la Alemania de Hitler -en particular- el pueblo judío y -en general- otras sociedades allí instaladas por entonces, pero que la diferencia a la hora de investigar, consistió en que el pueblo judío tenía representante, tenía quién le escuchara sus lamentos y quien tuviera deseos de investigar y que se hiciera, aunque sea, una mediana justicia contra la atrocidad del pretendido exterminio. El resto de comunidades, no. ¿A quién iba a acudir España? ¿A España? ¿A Derechos Humanos Internaciónal? ¿Y quién iba a ir a llevar la queja, y quién los iba a escuchar, si ésto fue una guerra "fratricida", y del otro "bando" también se acumulaban víctimas?, argumento este que comenzó a escucharse cuando el Juez Garzón quiso comenzar a instruir la causa contra esta época/señores...

Pero, el problema real, deduje, era que España también estuvo bajo el dominio nazi, pero con otro nombre: fascismo. Mismo perro con diferente collar.
En esta imágen aparecen Francisco Franco y su esposa
luego de la derrota de la República.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando una publicación periodística imprime dos o mas páginas hablando del nazismo en la época de Franco en España y lo ilustra con una fotografía también, que no me parece que sea la que aquí descargo.

El mismo artículo (si mál no recuerdo fue en "el Periódico de Catalunya" por el 2008, mes de diciembre), habla de como, bajo la fachada de un almacén de comercio portuario, en el mismo puerto de Barcelona, se instaló un oficial de alto rango de la Alemania e hizo su cuartel General de la Gestapo. Relata que también, por la misma época se instalan en Marruecos.

Yo por entonces no entraba nunca a Internet y no conocía los datos de los que aquí me refiero y que se pueden encontrar facilmente buscando en la red.

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