El sitio estaba muy bien, bien organizado y bien atendido. Es un complejo eclesiástico enorme, que ocupa casi -creo- toda la manza, o quizás más. No conocí la parte de la iglesia. No me interesaba congregarme y, aunque seguía siendo creyente, no me interesaban ya las cosas de igelesia, ni "los hermanitos". Está ubicada en pleno centro de LAX -como le dicen por ahí-, en la Sexta y no recuerdo la otra.
Desayuno, comida y cena. Para dormir era un recinto grandísimo con camas cuchetas. En otra parte había un Store donde dejar las maletas -aunque la mía más grande había quedado en el hotel-, te proveían cada noche de un kit de ducha completo y el poder ducharse, cosa que era obligatorio todas las noches.
En la sala principal, no sólo se podía estar, sino que todos los días ponían una película. Ahí mismo, también cada día, había una "prédica", con canciones también.
En la parte exterior a esta sala había un patio con W.C., comunitario, en donde podías también estar. Para lavar la ropa, a unas dos calles de allí, había otro centro con un enorme patio exterior. Allí podías dejar la ropa y cuando la ibas a buscar, ya la tenías lavada y seca, un servicio que se usaba, pero más se prefería "el cambio de ropa" cedida por las donaciones. En ese mismo lugar funcionaba un dormitorio veinticuatro horas: las ocho horas se otorgaban por orden de inscripción; ducha y ocho horas de sueño... Eran camas separadas por mamparas, con tal calefacción que no necesitaban más que sábanas, que las cambiaban por cada uno que pasaba por allí.
También tenían un patio interior en donde se podía tomar café y chocolate -free- y estar ahí y fumar y pasar el día o las horas.
Otra sala, pero interior cubierta, tenía un televisor y era para más de veinte personas. Pasaban películas todos los días.
Mi corazón desfalleció cuando ví la enorme cantidad de gente durmiendo en las aceras; manzanas enteras ocupadas por "homeless" que pasaban sus noches y días a la intemperie.
No sé cuántas calles están ocupadas con centros para gentes "como una", que no tienen ni trabajo, ni dónde ir, ni dónde estar. Algunos, muchos, son de color; otros son mexicanos, sudamericanos, portorriqueños...
No recuerdo si me encontré con "nativos", me parece que una mujer que conocí y hablamos un poco, era nativa de USA; quiero decir, que no era ni de color, ni latina.
Jamás en mi vida había visto tanta gente marginal, desprovista y con tan pocas posibilidades. Me asusté.
También me llamó la atención el consumo de estupefacientes entre toda ésta gente. Jóvenes, muy jóvenes, completamente idas por las drogas. Una en particular me llamó impactó porque era una de color, bellísima, jovencísima, y completamente fuera de sí, no coordinaba de ninguna manera. Estaba completamente ida. Hablaba, gemía y gesticulaba sola, como quien está actuando o representando el papel de una obra o un texto. Me imaginé que habría incursionado en la actuación, y se había "quebrado" por alguna razón; quizás las drogas. También me hice amiga de una de color, guapísima, que se inyectaba de tal manera que se me quedaba en la calle, de rodillas en el suelo, sin poder levantarse. Estaba para ver si entraba en un programa de tratamiento y le daban un apartamento donde vivir. Me invitó a una fiesta de cumpleaños que se hacía en otro salón de "los centros de las iglesias". Eran todas personas de color vestidos como visten por sus países: con vestidos de colores vistosos, casi como de fiesta, tanto hombres como mujeres. Con esos sombreros que usan los hombres con pantalón y vestido encima. Vistosísimo, exótico. Bailaron hasta el cansancio. Yo, miraba. Era un espectáculo delicioso, extraño. Mi amiga estaba perdidamente enamorada del que cumplía años; un negro alto, corpulento, que bailaba que era una maravilla, y no de mal ver. El le correspondía en los sentimientos, pero algo, no supe qué, los separaba. Quizás las adicciones. Mi inglés era lamentable; más o menos como ahora.....Fuí a ver un trabajo. Una sudamericana. La llamé y quedamos. Las distancias en LAX son para tener en cuenta. Cuando por fin encontré la casa, estuve como diez minutos -o más- para que me atendieran. No contestaban, pero despuès de haber ido desde el centro hasta la Firestone, yo no estaba dispuesta a desistir tan rápido. Por fin se decidieron a abrirme. ¡Què incómodos estaban todos! Se les notaba tanto que "habían recibido visitas" antes de que yo llegara... Ya no me cabían más dudas: en LAX también me iban detras...
Sí, se dice rápido que te estan persiguiendo universalmente, paso a paso, teléfono por teléfono, dirección por dirección, vayas a donde vayas, hagas lo que hagas, estés donde estés, hables con quien hables, ahí estaban para coaccionarte en todo, para pararte en todo, para manipularlo todo y a todos; ahí estaban siempre, sin remedio..., pero vivirlo, experimentarlo e intentar entenderlo, y devanarte los sesos buscando el cómo, el dónde, en quén, hallar la solución, es otra cosa.
Además, verse otra vez entre evangélicos, fue demasiado:una noche, esperando en el salón para la hora de la ducha, estalle en un llanto histérico y desconsolado; ¡otra vez lo mismo, otra vez con esa gente, otra vez!. Una chica se me acercó y pretendió consolarme. Hablaba el español porque era española. No era creyente sino budista y también vivía en el Shelter, así que me desahogué a los gritos, llorando, soltando toda la desesperación que había venido acumulado durante tanto tiempo; chillé, chillé y chillé, explicando: miles de kilómetros, años y años y años ¡para estar en el mismo lugaaarrr!; y otra vez con ellos -los evangélicos-; es innnsoportaaableee!!! ¡Son los dueños del muuundooo!!!...
Desde que tenía unos veinte años tenía una frase: "no me quiero morir sin conocer California".
Muy bien, estaba en California. Y no me gustó. LAX no me gustó. Lo hallé -a pesar de todo- incomodísimo para los sin dinero, y lleno de "nosotros" y de locales que te hacen sentir verguenza de tí mismo, miserable... Una blusa, trecientos dólares como nada; zapatos?, no hablemos...
Una de las cosas que también me robó "la gestapo" en Barcelona, fue un poema que le escribí a Los Angeles por el 2004. Una lástima pues era toda una inspiración. Pero hablaba de los olores: toda la zona por donde estaba el Shelter y los demás espacios para "nosotros" el olor a grasa rancia impregnada en el asfalto era apestante; la comida para los que no estaban bajo techo eran distribuidas en la vía pùblica por los centros, y francamente, nadie se ocupaba de cuidar si caía o no comida en el suelo, o dónde quedaban los sobrantes y los platos de cartón utilizados...
Sí, creo que, en general el Dawn Town de LAX es sucio...Y parece ser el sitio en donde se acumula toda la pobreza de Los Angeles. Edificios enteros -antiguos hoteles- ocupados por familias de americanos de orígen centroafricano, que se los otorga el estado para que vivan en tanto cobran una pensión de unos docientos cincuenta dólares por la falta de trabajo; en las esquinas te encontrabas gentes haciéndose el día vendiendo cigarrillos... Sí, también te encontrabas con algún que otro equipo filmando alguna película, y resulta gracioso ver cómo el choche rueda -por ejemplo- sobre un riel, en donde también va montada la cámara...
En los jardines de la Biblioteca ví que éste actor -que nunca fue de mis favoritos- que acaba de ganar el Oscar, Jeff Bridge, estaba actuando para una película con una señorita que no reconocí...
Una preciosa mañana de sol salgo del centro de las "8 horas para dormir" -no recuerdo por qué había pasado allí esa noche- con todo el entusiasmo en un arranque de "ahora sí, lo voy a conseguir" y me encuentro justo en la puerta a los bomberos y a la policía y a una mujer acostada boca abajo sobre el capót de un coche. Decían estaba muerta. De una sobredosis. Me pareció - la cara de ella, girada hacia la calle- la chica americana que tanto me había agradado y que había conocido allí mismo. Se me vino el alma al suelo. Salí rápido y comencé a llorar llena de angustia. Fuí a una cafetería que también era para gentes como una y allí me quedé lorando y tomando algo a modo de desayuno. No podía con la angustia que me había producido semejante visión y con la idea de que hubiera sido aquella chica. Apenas la había visto unas veces, pero me había caído muy bien. Y ahora la había visto tirada arriba del motor de un coche...
Dí vueltas por LAX no dando pie con bola.
Sí, me gustó comprarme zapatillitas chinas -bonitas, bonitas, bonitas- por un dólar, y ver que también había pantalones por dos dólares con cincuenta o tres, así como camisetas. También comer en pequeños restaurantes por un dólar; fideos o arroz chinos. Rico, rico.
De la casa de la sudamericana, ni noticias. Otra cosa, no salía.
Estuve también por la oficina de Inmigración para ver de quedarme, pero me encontré con un poco más de lo mismo. Ya no me acuerdo. De lo que sí me acuerdo es de unos sudamericanos que estaban felices de la vida porque luego de ¡quince años! -me desmayé!- les habían otorgado el Green Card y pódían salir de USA a ver a sus familias a su país. Estaban tan felices que me regalaron treinta dólares...
Si yo tuviera más sentido de la importancia del factor sorpresa quizás hubiera podido lograr algo en LAX porque un día estando tomando un café en Mc Donald un individuo se me sentó, a distancia, justamente en frente y mirando algo en su mano, me miraba a mí luego, como si tuviera mi fotografía. En ese momento entraron dos policías, y al ver ese gesto por parte del desconcocido, me levanté como para ir a buscar a los policías. El extraño se levantó más que rápido pudo y desapareció. A los policías no les dije nada. ¿Hubieran sido las cosas distintas si lo hubiera hecho? No lo sé. Había sí antes estado en una seccional y el buen hombre me había preguntado si había querido suicidarme -por todo lo que le mostré de los papeles que llevaba-. Por supuesto le dije que no, que tomaba complementos vitamínicos, cosa que era cierto. Pero la inocencia... Me mandó al Shelter...
Cuando decidí ir ya a la policía a explicar por qué yo estaba en Los Angeles y en Estados Unidos, ya era tarde: no me dieron ni bola. Ya estaban "avisados", manipulados, manejados, direccionados, y todos los "ados".
Lo mismo ocurrió cuando fui a la policía de los Juzgados: ya me "identificaban",(reconocían); apenas me escucharon explicar que yo no había hecho esas imágenes, que nunca había sido ni porno ni prostituta (lloraba de rabia al ver que en TODOS lados era lo mismo!); trajeron a una oficial traductora que al traducir miraba al del juzgado como diciendo "ella sabe lo que se le está haciendo", en tanto el oficial me miraba como diciéndose "Pero ¿que es ésto; qué pasa aquí?", para terminar saliendo más que rápido hacia el interior de las oficinas... Atenderme sin ser atendida...
La oficial traductora, con cara de resignación y diciéndome que las prostitutas y las pornos no paran en los Shelters, me acompañó hasta la puerta. Yo pensé: ¡Por fin una que piensa con la cabeza sobre su cuello!!!
Este blog tiene la pretenciosa ambición de desmitificar, denunciar, y esclarecer el crimen. En especial para las personas perjudicadas por organizaciones religiosas, incluído el cristianismo/catolicismo. ¿Está el delito sexual supeditado a serlo según quién lo cometa e instigue? Y de ser así, ¿es justo? Y hablo de delito sexual como de cualquier otro.¿Sigue la inquisición en pie? Paremoslo ahora, antes de que sea tarde. Somos TODOS y CADA UNO, tanto como para matar como para HACER JUSTICIA. yyb.
miércoles, 7 de abril de 2010
martes, 6 de abril de 2010
LOS ANGELES - CALIFORNIA -
Ay, ay, ay. Ya en el mismo vuelo tuve problemas con un individuo que comenzó a mirarme y burlarse y hacer señas a los demás. Me levánté y lo encaré con mi mal inglés, pero me entendió a la prefección. Intervino una azafata (no a mi favor, claro) hasta que otras personas intervinieron y volviendo ella a mi asiento me pidió disculpas y entregándome su tarjeta me dijo que cualquier cosa que necesitara, incluso en Los Angeles, la llamara; que ella me salía de testigo.
Llegar a Los Angeles. Me ayudaron a entrar. Una empleada me confecciónó la tarjeta que hay que rellenar: que a qué vas, que a dónde vas a estar, que cuánto tiempo.
Una vez en el hall principal veo un mostrador de AIDS. Le explico que necesito donde estar y que sea económico. Me dice que en el aeropuerto me puedo quedar. Yo no me lo podia creer. "¿Cómo que en el aeropuerto?" -"Sí, y duerma-" me dijo. Era un señor judío, que hablaba en "argentino". Así que esa noche dormí en el aeropuerto.
Durante la noche me molestaron mientras yo dormía y me cortaron un botón de la chaqueta que llevaba puesta. Yo me enteré por la mañana cuando desperté. ¡Qué mal me sentí! ¡¿Aquí también?! Entonces recordé las palabras de alguien que, cuando yo le dije que me perseguían los del Ejército de Salvación, me dijo -"Si es así, no tienes lugar en el mundo...!"- Entonces poco importante era para mí el Opus Dei...
Me fuí, con una de las combi para eso, a un hotel. No recuerdo si pagaba 34 dólares por día. Me parece que no estuve más de una semana. Se me terminaba muy rápido el dinero y aún no estaba muy segura de lo que iba a hacer porque las cosas "raras" ahí también ocurrían.
Hablaba con S., el chico mexicano que conducía la combi del aeropuerto al hotel ida y vuelta, y con nadie más. Luego, era dar vueltas por la ciudad, "leer" el periódico por trabajo. No sé quién me mencionó el Shelter de la iglesia evangélica, y allí fui.
Llegar a Los Angeles. Me ayudaron a entrar. Una empleada me confecciónó la tarjeta que hay que rellenar: que a qué vas, que a dónde vas a estar, que cuánto tiempo.
Una vez en el hall principal veo un mostrador de AIDS. Le explico que necesito donde estar y que sea económico. Me dice que en el aeropuerto me puedo quedar. Yo no me lo podia creer. "¿Cómo que en el aeropuerto?" -"Sí, y duerma-" me dijo. Era un señor judío, que hablaba en "argentino". Así que esa noche dormí en el aeropuerto.
Durante la noche me molestaron mientras yo dormía y me cortaron un botón de la chaqueta que llevaba puesta. Yo me enteré por la mañana cuando desperté. ¡Qué mal me sentí! ¡¿Aquí también?! Entonces recordé las palabras de alguien que, cuando yo le dije que me perseguían los del Ejército de Salvación, me dijo -"Si es así, no tienes lugar en el mundo...!"- Entonces poco importante era para mí el Opus Dei...
Me fuí, con una de las combi para eso, a un hotel. No recuerdo si pagaba 34 dólares por día. Me parece que no estuve más de una semana. Se me terminaba muy rápido el dinero y aún no estaba muy segura de lo que iba a hacer porque las cosas "raras" ahí también ocurrían.
Hablaba con S., el chico mexicano que conducía la combi del aeropuerto al hotel ida y vuelta, y con nadie más. Luego, era dar vueltas por la ciudad, "leer" el periódico por trabajo. No sé quién me mencionó el Shelter de la iglesia evangélica, y allí fui.
ITALIA - MILAN
Ni bien llegar a Milán conocí a una señora que terminó invitándome el desayuno. Yo ya había observado individuos que miraban insistentemente cuando conversábamos en la calle. En la cafetería, después de un rato, se sintió incómoda porque había quienes a nuestro alrededor la miraban y le hacían gestos. Lamentablemente, se fue. Era el primer contacto que perdía. Si mal no recuerdo, esa noche me la pasé toda la noche sin dormir, sentada sobre mi maleta, cerca de cervecerías y lugares para la juventud. Allí también llegó la persecución, el acoso, y el que gentes que en su vida me habían visto, me reconocieran.
Por la mañana empecé a dar vueltas y en un Mc Donald concocí a una chica peruana. Me dió muchas esperanzas de que allí las cosas me irían bien. Muy buena chica. Se hizo mi amiguita. Me llevó a la casa de una personas que ella conocía y allí aboné para dormir: un cuartito muy pequeñito en el que había un catre.
A la semana ya me estaban pidiendo que no podía estar mucho tiempo más allí. También por medio de esta chiquilla conocí a otros, porque claro, yo estaba buscando dónde poder quedarme y ver de trabajar. En tanto, las casas en Milán me parecieron horrorosas; ni lo más precario de Bs.As. se le parecían.
Me hablaron de la Cienciología (que era lo mejor que había), me llevaron a iglesias católicas de "avivamiento", como las evangélicas pentecostales, pero el acoso seguía -en especial por la calle- y el empleo no aparecía, yo no sabía ni cómo buscar y no entendía el idioma. Fuí a la questura (la policía) para explicar lo que me estaba ocurriendo y me hicieron pasar a la oficina de ayuda al refugiado...Hasta que apareció "el de atrás" de siempre y de todo lugar... Así que vuelta para atrás, hablando con un oficial que no nos entendíamos ni medio (y el que tampoco ponía mucho empeño); no recuerdo por qué me fotocopiaron el pasaporte, pero de solución, nanaina. Nada.
Busqué estudios de abogados... Y vuelta a empezar, a ver a dónde me iba.
Estuve a punto de irme a Israel (¡qué nervioso estaba el de la agencia, transpiraba y todo!), y, poque no se me ocurrió qué hacer a las tres de la mañana en Israel -era la hora que llegaba el vuelo- no viajé.
Al final terminé comprando un billete de avión para California, Los Angeles.
Por la mañana empecé a dar vueltas y en un Mc Donald concocí a una chica peruana. Me dió muchas esperanzas de que allí las cosas me irían bien. Muy buena chica. Se hizo mi amiguita. Me llevó a la casa de una personas que ella conocía y allí aboné para dormir: un cuartito muy pequeñito en el que había un catre.
A la semana ya me estaban pidiendo que no podía estar mucho tiempo más allí. También por medio de esta chiquilla conocí a otros, porque claro, yo estaba buscando dónde poder quedarme y ver de trabajar. En tanto, las casas en Milán me parecieron horrorosas; ni lo más precario de Bs.As. se le parecían.
Me hablaron de la Cienciología (que era lo mejor que había), me llevaron a iglesias católicas de "avivamiento", como las evangélicas pentecostales, pero el acoso seguía -en especial por la calle- y el empleo no aparecía, yo no sabía ni cómo buscar y no entendía el idioma. Fuí a la questura (la policía) para explicar lo que me estaba ocurriendo y me hicieron pasar a la oficina de ayuda al refugiado...Hasta que apareció "el de atrás" de siempre y de todo lugar... Así que vuelta para atrás, hablando con un oficial que no nos entendíamos ni medio (y el que tampoco ponía mucho empeño); no recuerdo por qué me fotocopiaron el pasaporte, pero de solución, nanaina. Nada.
Busqué estudios de abogados... Y vuelta a empezar, a ver a dónde me iba.
Estuve a punto de irme a Israel (¡qué nervioso estaba el de la agencia, transpiraba y todo!), y, poque no se me ocurrió qué hacer a las tres de la mañana en Israel -era la hora que llegaba el vuelo- no viajé.
Al final terminé comprando un billete de avión para California, Los Angeles.
¿Y AHORA?
En cuanto al abogado Telles, en algún momento de "lucidez", luego de haber salido de trabajar con ellos, lo llamé por teléfono a ver si quería tomar legalmente el asunto en sus manos y fui a su despacho.
¡Pero qué les pasa a los...!
Yo explicándole, ya con más detalle, que yo no había tenido nada que ver en lo que habían hecho conmigo, y el hombre riéndose libidinosamente, asquerosamente, mientras en mi impotencia e indignación yo lloraba de, sí, también, rabia... Nunca en la vida olvidaré esa cara...
Demás está decir que salí como entré. No, peor.
En la masía de San Pere Pescador también habían aparecido libros que antes no estaban el la biblioteca (es decir cuando llegamos a la casa para las vacaciones). Uno que leí fue de Bertrand Russell, en donde explicaba su punto de vista en cuanto a la mujer y su rol en la sociedad, sobre todo el de la mujer casada. Lo que más me llamó la antención fueron los años que éste filósofo pasó en el psiquiátrico por sus ideas... Lo tomé como una advertencia...
El segundo, fue un tratado de Ocultismo y Pactos de Sangre. Extraordinariamente interesante, aleccionador, clarificador... Y pensé en Teresa, en sus pactos, en sus trabajos de ocultismo, su santería, sus vudús, y los pactos anteriores a que nosotras naciéramos... Llegué a analizar que nos había "entregado" incluso antes de nacernos... Y que nada en su vida tampoco había sido casual, así como la muerte temprana de mi padre y del padre de Teresita, su otra hija peruana, la que se suicidó...
A otro sitio a donde acudí fue a donde funcionaba el Departamento Contra la Violencia de Género de la Policía Nacional, de Vía Laietana (¡Es que dí tantas vueltas!!!; mira, creo que no hay un solo sitio a dónde no haya ido por ayuda), y una agente me trancribió todo lo que yo le decía, en lápiz. Después de un tiempo -no muy largo- se acercó uno que dijo ser jefe para que "a ver si apuramos un poco el trámite, que no tenemos toda la noche" . Cuando con la agente terminamos, y yo esperaba que lo pasara por ordenador y me diera una copia, se levantó y me acompañó hasta la puerta en tanto yo le reclamaba la copia de la denuncia. Que no, que eso era una investigación interna y que yo ya tendría noticias. "Noticias? a dónde? si no me tomó ni el teléfono"; -para ésto, en ese período, yo estaba en la calle, sin tener vivienda, ni trabajo-. Que fuera que ellos ya se ocuparían... "¡Qué impunidad, que.......................", todo lo que quieras imaginar, eso dije al salir.
Al final en octubre, y también por la monja de la Bonanova, hE, conseguí en una casa (caserón precioso) por Vilasar de Mar -Cabrils-. La casa de don Benito Alaver y Flia. Fué recién entonces que me dieron la Residencia. Yo había vuelto, no recuerdo bien cuándo, a Coruña, pero no me la habían dado. En esa ocasión paré en un centro gratuito -como un Shelter, de monjas- los días que estuve. También aproveché para leerme otro libro que me impactó por la temática, el desarrollo y el resultado. Se llamaba "Angélica". -Y es que en cada libro que "la gestapo" me dejaba, solía haber un mensaje oculto. En "Angélica" el mensaje era los enemigos "poder" por la envidia, el espolio, y la consiguiente miseria... Y la lucha encarnizada de la protagonista por la justicia, por lo que es justo, y su entorno.
Este matrimonio de Cabrils me ofreció ayudarme en lo que más pudieran. Yo ya había adoptado la costumbre de hablar del problema que me tenía en las condiciones en las que estaba. En algunos casos contaba todo y en otros solamente decía que estaba perseguida. A ellos les conté lo de las imágenes vistas por TV. Me comentaron estár muy bien relacionados, tanto en gentes de la policía como en políticos. Uno de los que mencionaron era un tal Pepe (José) López, jefe de Servicios de la Policía de Barcelona, con quién me harían hablar en una de las visitas que este jefe hiciera a la casa.
El trabajo, para qué hablar. A las 7 de la mañana, poniendo la mesa del desayuno. Eran las 4 de la tarde y había que estar diciendo "...que son las 4, ¿podemos comer?". Las 11:30 de la noche y estar poniendo el lavavajillas... Eso sí, una hora de siesta...
De la ayuda prometida, naa de naa de naa, porque comenzaron a hablar con no sé quién o quienes...
El tal López fue invitado sí, a comer, con su mujer, un día, pero yo tenía salida por la tarde y, pese a que los ví entrar, ninguna entrevista. Cuando a la sra. Graciela le pregunté si yo no iba a hablar con este hombre, me contestó muy mal y que "yo no tenía nada que hablar con él, que era una comida entre amigos y que yo no tenía nada que hacer ahí".
Al final las promesas de ayudas se volvieron "dudas?", e incluso me llegé a dar cuenta de que las mentiras contra mí eran constantes y en referencia a TODO: una tarde cuando salí, me quedé por Vilasar y fuí a la playa con tal mala suerte que al querer evitar ir por un camino más largo para pasar a la otra playa, crucé entre las rocas, y, quedándoseme un pié rezagado al querer bajar, me fui de bruces... Por supuesto me lastimé, las manos, la pera y los brazos. Cuando volví a la casa y Dña Graciela me vió, se agarró la cabeza y se puso a darme curas. Yo me reía y le contaba cómo había sido y que no era nada. Entonces entre ellos se miraron, como que no era la "información" que habían recibido... Y no me creyeron... ¿Qué mierda les estaban diciendo? ¿Que yo tenía qué?
Pero con el tiempo -no mucho, estuve sólo tres meses- las cosas empeoraron. Todos empezaron a comportarse cada vez más raros y yo empecé a sospechar que "les estaban compartiendo" las maravillosas creaciones con las que estaban justificando mi asesinato. Incluso hasta el hijo mayor llegó a querer hacerse el "listillo".
Para cobrar, tuve que firmar un recibo prácticamente en blanco, si no no cobraba. Decía que yo cobraba 120.000 psts. por los trabajos realizados... Podía tratarse de "cualquier" trabajo. Y eso que me habían incripto en la Seguridad Social. Peeero...
Estando en esa casa al final yo ya no confiaba en nadie -antes de dejar de confiar en ellos también- y creo que ya había tenido problemas con "mi paño de lágrimas" también. Así que no recuerdo por qué se los conté a ellos... Y lo digo porque no era justo que yo desconfiara de esa persona también... No; hoy, y aún antes, creo que no fue justo... ¡Es que llega un momento que ya NO SABES NADA.!
Enero 2001. Me había quedado sin trabajo. También había acudido a Sindic de Greus, que lo pasó al Defensor de Pueblo de Madrid y me lo pasaba llamándolos, para nada. Luego supe que el Defensor del Pueblo era del Opus Dei...
Por entonces me llamaron del Juszgado de A Coruña por una denuncia que yo había puesto, con tan pocas buenas intenciones la Secretaria, que no fue capáz de decirme que era la que había puesto contra Teresa -mi putativa-, cosa que yo interpreté que entraba en el mismo expediente de Fernandez, por lo que le contesté que no sabía de qué estaba hablando, harta también de las jaranas que se escuchaban por parte de esta mujer cada vez que hablaba conmigo; además ya le había yo dicho de que me habían colgado pornográficamente en Internet, con respuesta -ja, ja, ja,- ninguna.
No sé cuánto tiempo estuve sin saber qué hacer con mi vida. Tenía el dinero de tres meses trabajados y paraba en un hotel. El trabajo no me salía y también estaba harta de "las casas de familia". Quería de administrativa, o de venta de libros, o inmobiliaria... Quería salir de ese círculo vicioso pero no sabía qué más hacer. Concerté una cita en el Ayuntamiento de Vilasar, pero no me presenté. (¡Qué desconfianza les tenía ya a los organismos públicos!)
Si algo había conseguido con cada intento de denunciar y de confiar para ver de como resolver el problema, había sido que cada vez me acosaran más y peor. Probablemente se habían dedicado a compartir todo lo que habían obtenido de la violaciòn de mi intimidad y mi vida privada, de domicilios y lugares de trabajo...
Fui a una agencia de viajes y ví a dónde me podía ir. Saqué para irme en autobús a Italia: Milán.
¡Pero qué les pasa a los...!
Yo explicándole, ya con más detalle, que yo no había tenido nada que ver en lo que habían hecho conmigo, y el hombre riéndose libidinosamente, asquerosamente, mientras en mi impotencia e indignación yo lloraba de, sí, también, rabia... Nunca en la vida olvidaré esa cara...
Demás está decir que salí como entré. No, peor.
En la masía de San Pere Pescador también habían aparecido libros que antes no estaban el la biblioteca (es decir cuando llegamos a la casa para las vacaciones). Uno que leí fue de Bertrand Russell, en donde explicaba su punto de vista en cuanto a la mujer y su rol en la sociedad, sobre todo el de la mujer casada. Lo que más me llamó la antención fueron los años que éste filósofo pasó en el psiquiátrico por sus ideas... Lo tomé como una advertencia...
El segundo, fue un tratado de Ocultismo y Pactos de Sangre. Extraordinariamente interesante, aleccionador, clarificador... Y pensé en Teresa, en sus pactos, en sus trabajos de ocultismo, su santería, sus vudús, y los pactos anteriores a que nosotras naciéramos... Llegué a analizar que nos había "entregado" incluso antes de nacernos... Y que nada en su vida tampoco había sido casual, así como la muerte temprana de mi padre y del padre de Teresita, su otra hija peruana, la que se suicidó...
A otro sitio a donde acudí fue a donde funcionaba el Departamento Contra la Violencia de Género de la Policía Nacional, de Vía Laietana (¡Es que dí tantas vueltas!!!; mira, creo que no hay un solo sitio a dónde no haya ido por ayuda), y una agente me trancribió todo lo que yo le decía, en lápiz. Después de un tiempo -no muy largo- se acercó uno que dijo ser jefe para que "a ver si apuramos un poco el trámite, que no tenemos toda la noche" . Cuando con la agente terminamos, y yo esperaba que lo pasara por ordenador y me diera una copia, se levantó y me acompañó hasta la puerta en tanto yo le reclamaba la copia de la denuncia. Que no, que eso era una investigación interna y que yo ya tendría noticias. "Noticias? a dónde? si no me tomó ni el teléfono"; -para ésto, en ese período, yo estaba en la calle, sin tener vivienda, ni trabajo-. Que fuera que ellos ya se ocuparían... "¡Qué impunidad, que.......................", todo lo que quieras imaginar, eso dije al salir.
Al final en octubre, y también por la monja de la Bonanova, hE, conseguí en una casa (caserón precioso) por Vilasar de Mar -Cabrils-. La casa de don Benito Alaver y Flia. Fué recién entonces que me dieron la Residencia. Yo había vuelto, no recuerdo bien cuándo, a Coruña, pero no me la habían dado. En esa ocasión paré en un centro gratuito -como un Shelter, de monjas- los días que estuve. También aproveché para leerme otro libro que me impactó por la temática, el desarrollo y el resultado. Se llamaba "Angélica". -Y es que en cada libro que "la gestapo" me dejaba, solía haber un mensaje oculto. En "Angélica" el mensaje era los enemigos "poder" por la envidia, el espolio, y la consiguiente miseria... Y la lucha encarnizada de la protagonista por la justicia, por lo que es justo, y su entorno.
Este matrimonio de Cabrils me ofreció ayudarme en lo que más pudieran. Yo ya había adoptado la costumbre de hablar del problema que me tenía en las condiciones en las que estaba. En algunos casos contaba todo y en otros solamente decía que estaba perseguida. A ellos les conté lo de las imágenes vistas por TV. Me comentaron estár muy bien relacionados, tanto en gentes de la policía como en políticos. Uno de los que mencionaron era un tal Pepe (José) López, jefe de Servicios de la Policía de Barcelona, con quién me harían hablar en una de las visitas que este jefe hiciera a la casa.
El trabajo, para qué hablar. A las 7 de la mañana, poniendo la mesa del desayuno. Eran las 4 de la tarde y había que estar diciendo "...que son las 4, ¿podemos comer?". Las 11:30 de la noche y estar poniendo el lavavajillas... Eso sí, una hora de siesta...
De la ayuda prometida, naa de naa de naa, porque comenzaron a hablar con no sé quién o quienes...
El tal López fue invitado sí, a comer, con su mujer, un día, pero yo tenía salida por la tarde y, pese a que los ví entrar, ninguna entrevista. Cuando a la sra. Graciela le pregunté si yo no iba a hablar con este hombre, me contestó muy mal y que "yo no tenía nada que hablar con él, que era una comida entre amigos y que yo no tenía nada que hacer ahí".
Al final las promesas de ayudas se volvieron "dudas?", e incluso me llegé a dar cuenta de que las mentiras contra mí eran constantes y en referencia a TODO: una tarde cuando salí, me quedé por Vilasar y fuí a la playa con tal mala suerte que al querer evitar ir por un camino más largo para pasar a la otra playa, crucé entre las rocas, y, quedándoseme un pié rezagado al querer bajar, me fui de bruces... Por supuesto me lastimé, las manos, la pera y los brazos. Cuando volví a la casa y Dña Graciela me vió, se agarró la cabeza y se puso a darme curas. Yo me reía y le contaba cómo había sido y que no era nada. Entonces entre ellos se miraron, como que no era la "información" que habían recibido... Y no me creyeron... ¿Qué mierda les estaban diciendo? ¿Que yo tenía qué?
Pero con el tiempo -no mucho, estuve sólo tres meses- las cosas empeoraron. Todos empezaron a comportarse cada vez más raros y yo empecé a sospechar que "les estaban compartiendo" las maravillosas creaciones con las que estaban justificando mi asesinato. Incluso hasta el hijo mayor llegó a querer hacerse el "listillo".
Para cobrar, tuve que firmar un recibo prácticamente en blanco, si no no cobraba. Decía que yo cobraba 120.000 psts. por los trabajos realizados... Podía tratarse de "cualquier" trabajo. Y eso que me habían incripto en la Seguridad Social. Peeero...
Estando en esa casa al final yo ya no confiaba en nadie -antes de dejar de confiar en ellos también- y creo que ya había tenido problemas con "mi paño de lágrimas" también. Así que no recuerdo por qué se los conté a ellos... Y lo digo porque no era justo que yo desconfiara de esa persona también... No; hoy, y aún antes, creo que no fue justo... ¡Es que llega un momento que ya NO SABES NADA.!
Enero 2001. Me había quedado sin trabajo. También había acudido a Sindic de Greus, que lo pasó al Defensor de Pueblo de Madrid y me lo pasaba llamándolos, para nada. Luego supe que el Defensor del Pueblo era del Opus Dei...
Por entonces me llamaron del Juszgado de A Coruña por una denuncia que yo había puesto, con tan pocas buenas intenciones la Secretaria, que no fue capáz de decirme que era la que había puesto contra Teresa -mi putativa-, cosa que yo interpreté que entraba en el mismo expediente de Fernandez, por lo que le contesté que no sabía de qué estaba hablando, harta también de las jaranas que se escuchaban por parte de esta mujer cada vez que hablaba conmigo; además ya le había yo dicho de que me habían colgado pornográficamente en Internet, con respuesta -ja, ja, ja,- ninguna.
No sé cuánto tiempo estuve sin saber qué hacer con mi vida. Tenía el dinero de tres meses trabajados y paraba en un hotel. El trabajo no me salía y también estaba harta de "las casas de familia". Quería de administrativa, o de venta de libros, o inmobiliaria... Quería salir de ese círculo vicioso pero no sabía qué más hacer. Concerté una cita en el Ayuntamiento de Vilasar, pero no me presenté. (¡Qué desconfianza les tenía ya a los organismos públicos!)
Si algo había conseguido con cada intento de denunciar y de confiar para ver de como resolver el problema, había sido que cada vez me acosaran más y peor. Probablemente se habían dedicado a compartir todo lo que habían obtenido de la violaciòn de mi intimidad y mi vida privada, de domicilios y lugares de trabajo...
Fui a una agencia de viajes y ví a dónde me podía ir. Saqué para irme en autobús a Italia: Milán.
MATRIX - MATRIX - MATRIX -
Y te voy a contar por qué MATRIX.Es la Gran Mentira y El Gran Pacto.
La primera vez que la ví no me dijo ni fu ni fa. Nada. La segunda vez, que la volví a ver porque no encontré nada más que me llamara la atención para ver en el cine, la ví entendiéndola de otro modo.
La segunda parte no la recuerdo bien. La tercera nos arrastra a la verdad inexorable que más nos caracteriza como bípedos implúmedos.
La primera de Matrix podría tener múltiples analogías, pero para mí es Internet, el Gran Hermano, la Gran Comercialización de seres humanos que es la "pornografía". ´
Como que somos seres que vivimos nuestra "propia" vida: trabajamos, estudiamos, amamos, comemos, nos compramos cosas... Vivimos, en tanto que en realidad estamos siendo objeto de constante vigilancia y control y nos están planificando la vida desde que nos acostamos hasta que nos volvemos a acostar.
Y probablemente no llegues a ser rico nunca, porque eso también está planificado: no conviene según quién, que acceda a las riquezas materiales.
Pero en realidad lo que quería decir es que mientras tú crees que estás viviendo tu vida, estás alimentando a una gran maquinaria de chupadores de vida que paralelamente te están vendiendo y se están alimentando de tí.
Con el tiempo y viendo repetidas veces ésta película, esa Maquinaria se convirtió en Internet y la "pornografía"; hoy el alcance de "la visión" es mayor.
La tercera y última, como te decía, es El Gran Pacto. Nadie quiere saber la verdad, nada más porque no quiere dejar de vivir como están viviendo. Nadie quiere perder, ya sea mucho, mediano, poco o nada, de lo que tienen. No importa lo que los "agente Smith" hagan; lo que les dejan como vida, aunque sea mentira, les agrada más que la verdad, y lo que ello trae como consecuencia. "La ignorancia es la felicidad", dice el traidor en la primera, y termina resultando, en la tercera, que tenía razón, porque todos terminan opinando lo mismo que él. El Gran Pacto. Tal como es el humano. Si la verdad me va a traer mal sabor de boca y mal vivir, no quiero saberla, en tanto y en cuanto el bistec me siga sabiendo a bistec y el vino a vino...
La primera vez que la ví no me dijo ni fu ni fa. Nada. La segunda vez, que la volví a ver porque no encontré nada más que me llamara la atención para ver en el cine, la ví entendiéndola de otro modo.
La segunda parte no la recuerdo bien. La tercera nos arrastra a la verdad inexorable que más nos caracteriza como bípedos implúmedos.
La primera de Matrix podría tener múltiples analogías, pero para mí es Internet, el Gran Hermano, la Gran Comercialización de seres humanos que es la "pornografía". ´
Como que somos seres que vivimos nuestra "propia" vida: trabajamos, estudiamos, amamos, comemos, nos compramos cosas... Vivimos, en tanto que en realidad estamos siendo objeto de constante vigilancia y control y nos están planificando la vida desde que nos acostamos hasta que nos volvemos a acostar.
Y probablemente no llegues a ser rico nunca, porque eso también está planificado: no conviene según quién, que acceda a las riquezas materiales.
Pero en realidad lo que quería decir es que mientras tú crees que estás viviendo tu vida, estás alimentando a una gran maquinaria de chupadores de vida que paralelamente te están vendiendo y se están alimentando de tí.
Con el tiempo y viendo repetidas veces ésta película, esa Maquinaria se convirtió en Internet y la "pornografía"; hoy el alcance de "la visión" es mayor.
La tercera y última, como te decía, es El Gran Pacto. Nadie quiere saber la verdad, nada más porque no quiere dejar de vivir como están viviendo. Nadie quiere perder, ya sea mucho, mediano, poco o nada, de lo que tienen. No importa lo que los "agente Smith" hagan; lo que les dejan como vida, aunque sea mentira, les agrada más que la verdad, y lo que ello trae como consecuencia. "La ignorancia es la felicidad", dice el traidor en la primera, y termina resultando, en la tercera, que tenía razón, porque todos terminan opinando lo mismo que él. El Gran Pacto. Tal como es el humano. Si la verdad me va a traer mal sabor de boca y mal vivir, no quiero saberla, en tanto y en cuanto el bistec me siga sabiendo a bistec y el vino a vino...
REPRESALIAS
No pretendía insertar antes de terminar con el relato lo que aquí voy a referir, pero, por si se hiciera demasiado largo y por ello, muy lejano (o imposible), lo veo necesario.
Sabíamos que las represalias vendrían. Lo que se hace sasi impensable es cómo van a venir, por el abanico de posibilidades que tienen y se pueden sacar de la manga. Ahora se han presentado con un sin fin de torturas, siendo las energéticas las más pesadas y difíciles de soportar, ya que, al famoso "satanás", no sólo le han agregado el introducirte un montón de intrumentos en los genitales, el darte patadas en las costillas, aprisionarte el corazón, transmitirte "el infierno", sino que ahora han agregado el atacarte la parte ósea: las caderas y toda la parte ósea de la estructura genital. (Por favor, hablamos de energías).
Dicen que soportamos naturalmente 20 toneladas de atmósfera sobre nosotros (no será eso lo que nos mantiene con los pies en la tierra en vez de la ley de la gravedad). Pues ahora, cada noche, soporto ese peso multiplicado, sobre mis caderas, provocándome tremendos dolores que, por supuesto, no me dejan ni dormir.
Y ahí se encuentra uno como ese toro, tirado en la arena, herido de muerte, picado hasta lo exausto, con la oreja y el rabo cortados, escuchando en su inconciencia a lo lejos el rugir de la turba y preguntándose por qué; por qué la constante porvocación de un pequeñajo y sus arteras y saltarinas arremetidas, picándolo una y otra vez, provocándole heridas ardientes que poco a poco lo van debilitando en su interminable lucha, con todas sus fuerzas, de toro bravo y brioso, contra ese pequeñín provocador, que no para de retarlo y desafiarlo, y del cual tampoco tiene escapatoria, rodeado, sin salida, adentro del ruedo.
Y sigue el dolor del desangrado por las abiertas heridas que queman, que arden, que deseperan y exasperan, y enfuerecen cada minuto que pasa.
Y la gran pregunta ¿por qué?, ¿qué es lo que quiere o pretende ese pequeñajo ahí adelante, dando vueltas, provocándome para poder otra vez acertarme con su, ahora que lo conoces, aterrador pique? Y no puedes escapar; no hay por dónde.
"...Si al menos pudiera yo ensartarlo justo para que ya no se mueva más, para que me deje en paz!.."
Pero viene el atontamiento. El dolor es insoportable, se pierde la visión exacta...¡¿cómo acabar con éste dolor que cada vez es más instenso?!... Lucho con todas mis fuerzas aún. ¡Mira que soy fuerte! Pero el pequeñajo sigue ahí. Sigue provocando. ¿Pero, qué quieres?! ¡Para ya!
Y no sabes cuándo ni cómo, sobvreviene la caída, y al poco la muerte. Y en la nebulosa de la inconciencia escuchas el rugido de la turba y aún te preguntas ¿por qué? Y no hay respuesta. Y con el último resoplido, te vas...
Pero yo nací humana, de tu mismo tamaño y necesitas la turba para arremeter contra mí, como si yo fuera un gigante, y no alguien ... de tu tamaño.
Se puede explicar, bípedo implúmedo, que ese es TU PLACER? El acorralar, el provocar y asfixiar hasta matar a lo que es más fuerte, menos sometible, dominable, previo desgaste de sus tremendas fuerzas.
Porque no vas contra lo débil, contra lo que se te sujeta y se te somete voluntariamente, aunque con ello te saque ventaja (o sí, también); no, vas contra lo más libre, lo más independiente, lo más fuerte, y lo eliminas.
Y para tí, tanto en el reino "animal", como entre tus congéneres, ese es tu divertimento; y tu ganancia, en contante y sonante.
Patético, de tu parte, patético!
Qué es ese afán de somentimiento, de dominación que tienes siempre...?
Sabíamos que las represalias vendrían. Lo que se hace sasi impensable es cómo van a venir, por el abanico de posibilidades que tienen y se pueden sacar de la manga. Ahora se han presentado con un sin fin de torturas, siendo las energéticas las más pesadas y difíciles de soportar, ya que, al famoso "satanás", no sólo le han agregado el introducirte un montón de intrumentos en los genitales, el darte patadas en las costillas, aprisionarte el corazón, transmitirte "el infierno", sino que ahora han agregado el atacarte la parte ósea: las caderas y toda la parte ósea de la estructura genital. (Por favor, hablamos de energías).
Dicen que soportamos naturalmente 20 toneladas de atmósfera sobre nosotros (no será eso lo que nos mantiene con los pies en la tierra en vez de la ley de la gravedad). Pues ahora, cada noche, soporto ese peso multiplicado, sobre mis caderas, provocándome tremendos dolores que, por supuesto, no me dejan ni dormir.
Y ahí se encuentra uno como ese toro, tirado en la arena, herido de muerte, picado hasta lo exausto, con la oreja y el rabo cortados, escuchando en su inconciencia a lo lejos el rugir de la turba y preguntándose por qué; por qué la constante porvocación de un pequeñajo y sus arteras y saltarinas arremetidas, picándolo una y otra vez, provocándole heridas ardientes que poco a poco lo van debilitando en su interminable lucha, con todas sus fuerzas, de toro bravo y brioso, contra ese pequeñín provocador, que no para de retarlo y desafiarlo, y del cual tampoco tiene escapatoria, rodeado, sin salida, adentro del ruedo.

Y sigue el dolor del desangrado por las abiertas heridas que queman, que arden, que deseperan y exasperan, y enfuerecen cada minuto que pasa.
Y la gran pregunta ¿por qué?, ¿qué es lo que quiere o pretende ese pequeñajo ahí adelante, dando vueltas, provocándome para poder otra vez acertarme con su, ahora que lo conoces, aterrador pique? Y no puedes escapar; no hay por dónde.
"...Si al menos pudiera yo ensartarlo justo para que ya no se mueva más, para que me deje en paz!.."
Pero viene el atontamiento. El dolor es insoportable, se pierde la visión exacta...¡¿cómo acabar con éste dolor que cada vez es más instenso?!... Lucho con todas mis fuerzas aún. ¡Mira que soy fuerte! Pero el pequeñajo sigue ahí. Sigue provocando. ¿Pero, qué quieres?! ¡Para ya!
Y no sabes cuándo ni cómo, sobvreviene la caída, y al poco la muerte. Y en la nebulosa de la inconciencia escuchas el rugido de la turba y aún te preguntas ¿por qué? Y no hay respuesta. Y con el último resoplido, te vas...
Pero yo nací humana, de tu mismo tamaño y necesitas la turba para arremeter contra mí, como si yo fuera un gigante, y no alguien ... de tu tamaño.
Se puede explicar, bípedo implúmedo, que ese es TU PLACER? El acorralar, el provocar y asfixiar hasta matar a lo que es más fuerte, menos sometible, dominable, previo desgaste de sus tremendas fuerzas.
Porque no vas contra lo débil, contra lo que se te sujeta y se te somete voluntariamente, aunque con ello te saque ventaja (o sí, también); no, vas contra lo más libre, lo más independiente, lo más fuerte, y lo eliminas.
Y para tí, tanto en el reino "animal", como entre tus congéneres, ese es tu divertimento; y tu ganancia, en contante y sonante.
Patético, de tu parte, patético!
Qué es ese afán de somentimiento, de dominación que tienes siempre...?
martes, 30 de marzo de 2010
ULTIMO TRAMO
No me salió trabajo sino hasta octubre.
En algunos de éstos intermedios -pero era invierno, u otoño- fui a la policía de Via Laietana, donde funcionaba el departamento contra la violencia de género (¡Es que dí tantas vueltas!) y una agente me transcribió todo lo que yo le decía, en lápiz. Después de un tiempo se acercó uno que dijo ser jefe, para que "a ver si apuramos el trámite, que no tenemos toda la noche". Cuando terminamos, y que yo esperaba que lo pasara por ordenador, se levantó, y en tanto me acompañaba hasta la puerta, yo le decía eso y si no me daba una copia, me dijo que no, que eso era "una investigación interna" y que ya tendría yo noticias. -"¿Noticias, a dónde?, si no me tomó ni el teléfono"- "Usted vaya, que nosotros ya nos ocuparemos..."
En algunos de éstos intermedios -pero era invierno, u otoño- fui a la policía de Via Laietana, donde funcionaba el departamento contra la violencia de género (¡Es que dí tantas vueltas!) y una agente me transcribió todo lo que yo le decía, en lápiz. Después de un tiempo se acercó uno que dijo ser jefe, para que "a ver si apuramos el trámite, que no tenemos toda la noche". Cuando terminamos, y que yo esperaba que lo pasara por ordenador, se levantó, y en tanto me acompañaba hasta la puerta, yo le decía eso y si no me daba una copia, me dijo que no, que eso era "una investigación interna" y que ya tendría yo noticias. -"¿Noticias, a dónde?, si no me tomó ni el teléfono"- "Usted vaya, que nosotros ya nos ocuparemos..."
¿POR QUÉ?
Pero ¿por qué? Es como si en el fondo necesitaras creer que el bípedo implúmedo necesita un motivo para ser malvado, perverso. Y encima esa mañía que tiene uno de querer encontrar en tí la falta para justificar lo que los demás hacen contigo.
Así que sí o sí tenía que haber una razón, un por qué.
Por supuesto a quienes (los pocos) que acudí para contarles lo que había visto, no quisieron ni siquiera escucharme.
¿Qué hubiera hecho yo en su lugar?, me pregunté muchas veces. Yo soy temeraria, es mi respuesta. Pero hoy también sé que ya para entonces nos hubiéramos dado con los morros contra la pared...
Después de esto, vino un tiempo de búsqueda de trabajo y búsqueda de respuestas, no sólo al hecho de todo lo que había estado ocurriendo, sino RESPUESTAS. Opté por olvidar, negar? lo que había visto y seguir. Hay que pagar, vestir, comer...
Hubo momentos muy buenos, de apoyo, de ayuda, y también de profunda amargura porque nada se concretaba, en tanto había dos preguntas exclamadas siempre: ¿por qué? y ¿cómo se sale de ésta?
Al final, de aquí para allá por trabajo, terminé, como decían las chicas, en la única persona que daba trabajo entonces: la HE. No fue fácil. Muchos ir y venir,
hasta que me contrató un matrimonio con tres hijos mayores: padre e hijo mediano, abogados. Era solo para el verano, pero daba igual: la Flia. Tellez, de Pedralbes.
El primer mes, julio del 2000, lo pasamos la Sra. y yo solas en una masía en medio del campo. San Pere Pescador, creo se llamaba. Bien, tranquilas. Por las tardes me
llevaba a recorrer la zona de Gerona. La segunda quincena ya tuvimos movimiento porque venían personas a comer: familiares (entre ellos una monja), amigos de los chicos (policías)...
Yo para ésto ya había hablado con ellos un poco con respecto a mi problema, pero no hubo ningún ofrecimiento de ayuda. También habían llegado ya los hijos. El hijo del medio, para mí, era un tesoro. El mayor tenía problemas (enfermó de la noche a la mañana), y el menor, buena gente.
De todas maneras, habían cosas en las que no estaba de acuerdo, pero por no perder el trabajo, Y EN LA SITUACION QUE YA SABES QUE ESTÁS, no te queda otra que agachar la cabeza; y lo digo porque hasta me hizo lavarle la todoterreno por fuera y por dentro. Lejos de ser una tarea de hogar...
Y hasta llegué a sentirme "rara", y comprendiendo lo que estaba pasando, le referí a la señora que "a mí los psicofármacos me dan depresión; no, no me hacen nada bien."
Reaccionó "pillada", pero luego de ésto, ya no más malestar. Y es que la cosa seguía: comidilla por aquí y comidilla por allá; yo, el centro, y aquí a hacer y creer todo lo que el "intruso" sugiere o manda.
Sí fuimos una noche todos juntos a comer afuera. No recuerdo si era el cumpleaños de unos de los chicos.
El mes de agosto fuimos a Alp. Un precioso terreno y en el medio una casita. Cómoda, bien puesta.
Allí con la señora íbamos a recoger moras -ella las recogía trepándose por los árboles; yo, con el corazón en la boca, se las recibía- y luego, a la casa a preparar una tarta de moras -deliciosísima-.
Pero en general, todo era incomodísimo. Sea a donde sea que fuéramos, era lo mismo: yo, Marilyn Monrroe...
Una tarde ellos regresaron de una salida. El estaba alterado y ella incómoda. Hubo una muy pequeña discusión y el le dijo -"...pero éstas aprendices de monjas...!"-, para que yo escuchara, y yo, por supuesto me dí por aludida. Entonces ella le dijo -"Vamos a entregar ese dinero a la iglesia?"- y se volvieron a marchar. Y ellos? ¿Desde cuando tenían trato y contacto con la iglesia? Muchas veces habían remarcado estar totalmente alejados de la religión y las prácticas, a pesar de su parienta monja. Pero siempre pasaba igual: las gentes cambiaban costumbres al estar yo.
Yo, ya me sentía insegura otra vez, vulnerable otra vez...
Comenzaron a marginarme.
El último tiempo fue incomodísimo, tanto que un dia el me dijo de muy mal modo que si quería podía irme, que me pagaría igual. ¿Y a dónde iba a ir? ¿Y cómo iba a salir de ahí, que yo no conocía nada de ese lugar?
Así que cuando se terminaron las vacaciones volvimos a Barcelona y me quedé sin trabajo.
Me sentía realmente mal. Sí, tenía dos meses trabajados en dinero, pero me sentía "pateada"; pelota afuera otra vez.
Así que sí o sí tenía que haber una razón, un por qué.
Por supuesto a quienes (los pocos) que acudí para contarles lo que había visto, no quisieron ni siquiera escucharme.
¿Qué hubiera hecho yo en su lugar?, me pregunté muchas veces. Yo soy temeraria, es mi respuesta. Pero hoy también sé que ya para entonces nos hubiéramos dado con los morros contra la pared...
Después de esto, vino un tiempo de búsqueda de trabajo y búsqueda de respuestas, no sólo al hecho de todo lo que había estado ocurriendo, sino RESPUESTAS. Opté por olvidar, negar? lo que había visto y seguir. Hay que pagar, vestir, comer...
Hubo momentos muy buenos, de apoyo, de ayuda, y también de profunda amargura porque nada se concretaba, en tanto había dos preguntas exclamadas siempre: ¿por qué? y ¿cómo se sale de ésta?
Al final, de aquí para allá por trabajo, terminé, como decían las chicas, en la única persona que daba trabajo entonces: la HE. No fue fácil. Muchos ir y venir,
hasta que me contrató un matrimonio con tres hijos mayores: padre e hijo mediano, abogados. Era solo para el verano, pero daba igual: la Flia. Tellez, de Pedralbes.
El primer mes, julio del 2000, lo pasamos la Sra. y yo solas en una masía en medio del campo. San Pere Pescador, creo se llamaba. Bien, tranquilas. Por las tardes me
llevaba a recorrer la zona de Gerona. La segunda quincena ya tuvimos movimiento porque venían personas a comer: familiares (entre ellos una monja), amigos de los chicos (policías)...
Yo para ésto ya había hablado con ellos un poco con respecto a mi problema, pero no hubo ningún ofrecimiento de ayuda. También habían llegado ya los hijos. El hijo del medio, para mí, era un tesoro. El mayor tenía problemas (enfermó de la noche a la mañana), y el menor, buena gente.
De todas maneras, habían cosas en las que no estaba de acuerdo, pero por no perder el trabajo, Y EN LA SITUACION QUE YA SABES QUE ESTÁS, no te queda otra que agachar la cabeza; y lo digo porque hasta me hizo lavarle la todoterreno por fuera y por dentro. Lejos de ser una tarea de hogar...
Y hasta llegué a sentirme "rara", y comprendiendo lo que estaba pasando, le referí a la señora que "a mí los psicofármacos me dan depresión; no, no me hacen nada bien."
Reaccionó "pillada", pero luego de ésto, ya no más malestar. Y es que la cosa seguía: comidilla por aquí y comidilla por allá; yo, el centro, y aquí a hacer y creer todo lo que el "intruso" sugiere o manda.
Sí fuimos una noche todos juntos a comer afuera. No recuerdo si era el cumpleaños de unos de los chicos.
El mes de agosto fuimos a Alp. Un precioso terreno y en el medio una casita. Cómoda, bien puesta.
Allí con la señora íbamos a recoger moras -ella las recogía trepándose por los árboles; yo, con el corazón en la boca, se las recibía- y luego, a la casa a preparar una tarta de moras -deliciosísima-.
Pero en general, todo era incomodísimo. Sea a donde sea que fuéramos, era lo mismo: yo, Marilyn Monrroe...
Una tarde ellos regresaron de una salida. El estaba alterado y ella incómoda. Hubo una muy pequeña discusión y el le dijo -"...pero éstas aprendices de monjas...!"-, para que yo escuchara, y yo, por supuesto me dí por aludida. Entonces ella le dijo -"Vamos a entregar ese dinero a la iglesia?"- y se volvieron a marchar. Y ellos? ¿Desde cuando tenían trato y contacto con la iglesia? Muchas veces habían remarcado estar totalmente alejados de la religión y las prácticas, a pesar de su parienta monja. Pero siempre pasaba igual: las gentes cambiaban costumbres al estar yo.
Yo, ya me sentía insegura otra vez, vulnerable otra vez...
Comenzaron a marginarme.
El último tiempo fue incomodísimo, tanto que un dia el me dijo de muy mal modo que si quería podía irme, que me pagaría igual. ¿Y a dónde iba a ir? ¿Y cómo iba a salir de ahí, que yo no conocía nada de ese lugar?
Así que cuando se terminaron las vacaciones volvimos a Barcelona y me quedé sin trabajo.
Me sentía realmente mal. Sí, tenía dos meses trabajados en dinero, pero me sentía "pateada"; pelota afuera otra vez.
LOS PODERES
Exactamente el 26 de Julio se había ido todo a la mierda aquí también. Hoy, de aquel momento, comprendo que hay veces que por más que queramos hacer, hay cosas y "poderes" que se nos escapan de las manos. Fue esa noche que me introduje en el mar hasta el pecho con la idea de quitarme de enmedio. Pero, yo no estaba deprimida, ni con sentimientos, como para poder llevar a cabo tal acto. Tenía, sí, mucha rabia y una toma todal de conciencia de que no había forma de salir de esta madeja de enredos.
Me pasé toda la noche, sin dormir, en una estación de trenes. Tenía puesto un enorme chandal. Aún así no paraban de acosarme. Creo recordar de haber ido a esa casa otra vez, ducharme, cambiarme. El resto, por ahora, lo tengo en blanco. Lo que sí, para mí fue una gran confusión, porque no entendía por qué era el maltrato, buscando una escusa y otra, pero todo alejado de la verdad, que una y otra vez, se escondía, se evitaba.
Sé que para el mes de septiembre, octubre, estaba allí, en esa misma casa, cuando, mirando un programa de TV5 por la noche, me ví por televisiòn. Me habian puesto en pornografía en Internet y lo estaban mostrando en ese programa. No era una programaciòn codificada ni nada que se le parezca.
La imagen del cuerpo era sacada del baño de la casa de Dn. Alejandro Ruiz y Sra., de la calle San Ramón Nonato nº24, de Hospitalet, de Barcelona, de cuando yo trabajé allí; la cara, de una fotografía de las sacadas en Bs.As. en mi época de iglesia, superpuesta; las manos habían sido superpuestas también, sacadas de una de las poses que yo adopté un tiempo para dormir en el hogar Pagola del Ejército de Salvación. Por fin me había encontrado con la madre del borrego. No, no puedo explicar de ninguna manera lo que sentí en ese momento, y bajo las circunstancias y hechos que aquí he referido. Te quedas lisa y llanamente sin aliento, sin sangre que circule por tu cuerpo, la vida es como si se te escapara; sí, te quedas muerta...
Hoy no me cabe ninguna duda de que estos malditos perversos lo hicieron a propósito; bajo el estricto control al que me tenían (y me tienen) sometida, sabían que yo miraba ese programa, y sabían que algún día yo podría descubrir lo que habían estado haciendo conmigo, así que primero se ocuparon de difamarme bien y con eso cerrarme todas las puertas; se aseguraron de que no tuviera ni una oportunidad ni de poner denuncias, ni de que se me escuchara. Todos los métodos fueron válidos. Y luego, "mira, ésto es lo que hicimos contigo" (también). "Ahora a ver a quién vas a quejarte", parecía ser el mensaje. Sí, era un montaje, pero mucho peor de lo que yo hubiera podido imaginar, porque era yo; sí, con photoshop, pero era yo.
¿Qué hacer? Sabía que a la policía no podía ir. Para experiencia, A Coruña (y en Barcelona, un destacamento de la calle Guipuzcua, cuando estaba en Rios Rosas). También había perdido el juicio con los Fernandez, en parte por no presentarme (por estar en Barcelona, sin dinero y sin que la abogada se hubiera hecho cargo de la situación en la que yo me encotraba y el juez no había atendido peticiones. Con la letrada sólo había podido comunicarme una o dos veces. Luego no había querido comunicarse más conmigo.
Pero ¿por qué, por qué me habían hecho eso, por qué? Justamente a una persona que había renunciado a tener relaciones sexuales, a vivir como los demás, desde 1986; ¿por qué?
Las dificultades que había vivido desde que había entrado a las iglesias evangélicas, no las había tenído nunca antes en mi vida, aunque sí entre porque las cosas en mi vida no funcionaban, como ya lo expliqué. Pero la falta de respeto, la falta de trabajo, los abandonos por parte de las personas y las soledades y las traiciones, no, no las había vivido antes. Y entonces piensas que mucho menos cuando me había hecho habitué de un Pab al que asistí, como quien asiste a un club (y así lo bauticé) durante casi dos años y me relacioné con TODO tipo de gente; que bien me hubieran podido! No, tuvo que ser así, con el más alto grado de perversidad y perversión.
Me pasé toda la noche, sin dormir, en una estación de trenes. Tenía puesto un enorme chandal. Aún así no paraban de acosarme. Creo recordar de haber ido a esa casa otra vez, ducharme, cambiarme. El resto, por ahora, lo tengo en blanco. Lo que sí, para mí fue una gran confusión, porque no entendía por qué era el maltrato, buscando una escusa y otra, pero todo alejado de la verdad, que una y otra vez, se escondía, se evitaba.
Sé que para el mes de septiembre, octubre, estaba allí, en esa misma casa, cuando, mirando un programa de TV5 por la noche, me ví por televisiòn. Me habian puesto en pornografía en Internet y lo estaban mostrando en ese programa. No era una programaciòn codificada ni nada que se le parezca.
La imagen del cuerpo era sacada del baño de la casa de Dn. Alejandro Ruiz y Sra., de la calle San Ramón Nonato nº24, de Hospitalet, de Barcelona, de cuando yo trabajé allí; la cara, de una fotografía de las sacadas en Bs.As. en mi época de iglesia, superpuesta; las manos habían sido superpuestas también, sacadas de una de las poses que yo adopté un tiempo para dormir en el hogar Pagola del Ejército de Salvación. Por fin me había encontrado con la madre del borrego. No, no puedo explicar de ninguna manera lo que sentí en ese momento, y bajo las circunstancias y hechos que aquí he referido. Te quedas lisa y llanamente sin aliento, sin sangre que circule por tu cuerpo, la vida es como si se te escapara; sí, te quedas muerta...
Hoy no me cabe ninguna duda de que estos malditos perversos lo hicieron a propósito; bajo el estricto control al que me tenían (y me tienen) sometida, sabían que yo miraba ese programa, y sabían que algún día yo podría descubrir lo que habían estado haciendo conmigo, así que primero se ocuparon de difamarme bien y con eso cerrarme todas las puertas; se aseguraron de que no tuviera ni una oportunidad ni de poner denuncias, ni de que se me escuchara. Todos los métodos fueron válidos. Y luego, "mira, ésto es lo que hicimos contigo" (también). "Ahora a ver a quién vas a quejarte", parecía ser el mensaje. Sí, era un montaje, pero mucho peor de lo que yo hubiera podido imaginar, porque era yo; sí, con photoshop, pero era yo.
¿Qué hacer? Sabía que a la policía no podía ir. Para experiencia, A Coruña (y en Barcelona, un destacamento de la calle Guipuzcua, cuando estaba en Rios Rosas). También había perdido el juicio con los Fernandez, en parte por no presentarme (por estar en Barcelona, sin dinero y sin que la abogada se hubiera hecho cargo de la situación en la que yo me encotraba y el juez no había atendido peticiones. Con la letrada sólo había podido comunicarme una o dos veces. Luego no había querido comunicarse más conmigo.
Pero ¿por qué, por qué me habían hecho eso, por qué? Justamente a una persona que había renunciado a tener relaciones sexuales, a vivir como los demás, desde 1986; ¿por qué?
Las dificultades que había vivido desde que había entrado a las iglesias evangélicas, no las había tenído nunca antes en mi vida, aunque sí entre porque las cosas en mi vida no funcionaban, como ya lo expliqué. Pero la falta de respeto, la falta de trabajo, los abandonos por parte de las personas y las soledades y las traiciones, no, no las había vivido antes. Y entonces piensas que mucho menos cuando me había hecho habitué de un Pab al que asistí, como quien asiste a un club (y así lo bauticé) durante casi dos años y me relacioné con TODO tipo de gente; que bien me hubieran podido! No, tuvo que ser así, con el más alto grado de perversidad y perversión.
UN RESPIRO, MUY CORTO
Fui a CCOO y comencé el trámite, muy fácil por cierto. Las cosas parecieron marchar un poco más tranquilas. Pero no.
Llegó un momento que el ambiente en general se tornó insoportable. No había persona con la que me cruzara o tratara que no me "identificara".
Tomando un café me pongo a hojear una revista del periódico, (la semanal) en la época que apareció la novedad del programa del "Gran Hermano" para televisión. En la lente de la cámara que aparecía como portada, me pareció identificar mi cuerpo y mi mano, levantándome del WC. Solté la revista y me sentí "paranoica", a pesar de que los individuos que estaban en la barra del bar, estaban jaraneándose y no paraban de mirarme. Salí del bar más que rápido. D E S E S P E R A C I O N es la sensación que en ese momento experimentas. Agitación, malestar, desorientación... No, no sabes qué hacer, no sabes a dónde ir, a quién buscar.
En esos días también en un periódico local aparece un artículo de cómo se masturban las personas, destacando el hecho de "utilizar el agua" también para ello. No leí el artículo, el periódico me quemaba en las manos. Traté de saltar página y no pensar que se estaba refieriendo a mí. No, no podía ser. ¿Por qué iba a ser?
De todas maneras, por alguna razón las cosas no funcionaban nada bien: si preparaba papeles para denunciar, desaparecían, si entraba a algún lugar a comprar o a preguntar por algo, o era un maltrato vergonzoso o comenzaban la miraditas entre ellos y las risitas contenidas.
Hacía tiempo, desde Bs.As., que sospechaba que habían hecho montajes con mi cara, lo que hoy se llama photoshop; y entre los que creía que habían podido participar, estaban N2. Pero, entonces, los que lo sabían, lo estaban encubriendo; a mí me lo estaban encubriendo.
Terminé hablando y llorando a lágrima viva con quien en toda esta época me oficiaba de consuelo. No, no le comenté lo de la revista y el periódico. De verdad que pensaba que eran imaginaciones mías, que yo lo relacionaba conmigo, pero que no era cierto.
Hice las maletas, planté el trabajo y me volví a Barcelona.
Llegó un momento que el ambiente en general se tornó insoportable. No había persona con la que me cruzara o tratara que no me "identificara".
Tomando un café me pongo a hojear una revista del periódico, (la semanal) en la época que apareció la novedad del programa del "Gran Hermano" para televisión. En la lente de la cámara que aparecía como portada, me pareció identificar mi cuerpo y mi mano, levantándome del WC. Solté la revista y me sentí "paranoica", a pesar de que los individuos que estaban en la barra del bar, estaban jaraneándose y no paraban de mirarme. Salí del bar más que rápido. D E S E S P E R A C I O N es la sensación que en ese momento experimentas. Agitación, malestar, desorientación... No, no sabes qué hacer, no sabes a dónde ir, a quién buscar.
En esos días también en un periódico local aparece un artículo de cómo se masturban las personas, destacando el hecho de "utilizar el agua" también para ello. No leí el artículo, el periódico me quemaba en las manos. Traté de saltar página y no pensar que se estaba refieriendo a mí. No, no podía ser. ¿Por qué iba a ser?
De todas maneras, por alguna razón las cosas no funcionaban nada bien: si preparaba papeles para denunciar, desaparecían, si entraba a algún lugar a comprar o a preguntar por algo, o era un maltrato vergonzoso o comenzaban la miraditas entre ellos y las risitas contenidas.
Hacía tiempo, desde Bs.As., que sospechaba que habían hecho montajes con mi cara, lo que hoy se llama photoshop; y entre los que creía que habían podido participar, estaban N2. Pero, entonces, los que lo sabían, lo estaban encubriendo; a mí me lo estaban encubriendo.
Terminé hablando y llorando a lágrima viva con quien en toda esta época me oficiaba de consuelo. No, no le comenté lo de la revista y el periódico. De verdad que pensaba que eran imaginaciones mías, que yo lo relacionaba conmigo, pero que no era cierto.
Hice las maletas, planté el trabajo y me volví a Barcelona.
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